Autor:Alfred A. Knopf
Opinión: Ocultar a un judío en tu casa durante la Segunda Guerra Mundial era una de las cosas más aterradoras y valientes que podía hacer un alemán. Esto significaba un estado constante de paranoia entre todos los involucrados. Para Max, sin embargo, esto se traduce en un sentimiento de profunda culpa por poner en riesgo la vida de los que ha aprendido a amar. Pero sobre todo, significa un lazo de amistad con los Hubermann. Sin duda, una amistad complicada Liesel también entabla una especie de amistad con la esposa del alcalde, Ilsa Hermann. Ilsa ve a Liesel robar el libro El hombre que se encogía de hombros. Además, le paga a Rosa por lavar su ropa. Cuando Liesel visita la casa de Ilsa por los pedidos de lavandería, la mujer invita a la pequeña a leer en la biblioteca. Pero cuando Ilsa deja de utilizar el servicio de lavado de Rosa, Liesel comienza a robarle libros, aunque a Ilsa no parece importarle Mi Lectura de hoy estuvo muy interesante como en la mayoría de las publicaciones de este libro sobre todo en el final me parece que eso en ese tiempo para algunos era un acto de valentina ocultar judíos para que los nazis no les hicieran nada no ganaban nada,solo querían ayudarlos eso se nota que el Amor y la solidaridad Hacia ellos era inmensa en ese tiempo no importaba si eras judío comunista o lo que fueras te trataban igual de todas las formas excepto los nazis ellos si le tenían contra a todo eso y la ultima parte me parece graciosa porque no se porque Liesel tenia la necesidad de robar libros solo era necesario pedir permiso para prestarlos o decir que si se los podían regalar o podría preguntar,pero no ella se resignaba y los robaba.

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