Nombre:Llano en llamas
Autor:Juan Rulfo
Fecha:03/08/2015
Opinión:En Lo Que Voy De Mi Lectura Dile al sargento que te deje ver al coronel. Y cuéntale lo viejo
que estoy. Lo poco que valgo . ¿Qué ganancia sacará con matarme?
Ninguna ganancia. Al fin y al cabo él debe tener un alma. Dile que lo
haga por la bendita salvación de su alma.
Justino se levantó de la pila de piedras en que estaba sentado y
caminó hasta la puerta del corral. Luego se dio vuelta para decir:
—Voy, pues. Pero si de perdida me afusilan a mí también, ¿quién
cuidará de mi mujer y de los hijos?
—La Providencia, Justino. Ella se encargará de ellos. Ocúpate de ir
allá y ver qué cosas haces por mí. Eso es lo que urge.
Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana
y él seguía todavía allí, amarrado a un horcón, esperando. No se podía
estar quieto. Había hecho el intento de dormir un rato para apaciguarse,
pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No
tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo
iban a matar, le habían entrado unas ganas tan grandes de vivir como
sólo las puede sentir un recién resucitado.
12
Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan
rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando
tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás como quisieron
hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:
Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas
su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser
el dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le
negó el pasto para sus animales.
Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando
la sequía, en que vio cómo se le morían uno tras otro sus animales
hostigados por el hambre y que su compadre don Lupe seguía
negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a
romper la cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras
para que se hartaran de comer. Y eso no le había gustado a don Lupe,
que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio Nava, le
volviera a abrir otra vez el agujero me gusta mi lectura otra vez expreso que tuve tristeza en la parte de los animales que se morían de hambre y no les daban de comer me parece mal echo y el no tuvo conciencia de lo que estaba haciendo y hizo algo muy malo.
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muy buena tu publicación
ResponderEliminaresta jenial me gusta tu opión..
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